MEDIACIÓN

LA MEDIACIÓN.

CONCEPTO.

La mediación es un método de gestión y resolución de conflictos. En aquellos conflictos susceptibles de acudir a los tribunales, constituye una alternativa al proceso judicial.

Es una herramienta valida y muy útil para multitud de conflictos, entre ellos:

  • Conflictos en el ámbito familiar, ya sea en la pareja, entre padres e hijos, entre hermanos, etc…
  • Conflictos en el ámbito civil: conflictos en alquileres entre inquilinos y caseros,
  • Conflictos en el entorno laboral, referidos a conflictos entre compañeros, entre departamentos de una misma empresa, etc…
  • Conflictos vecinales o de convivencia entre compañeros de piso.
  • Conflictos interculturales.
  • Conflictos en organizaciones.

La resolución alternativa de conflictos está basada en la idea de que el conflicto, si se maneja de forma constructiva, puede aportar importantes beneficios.

Todos los conflictos tienen unos mismos componentes o factores estructurales: Los actores, los asuntos, los objetivos, los intereses, las actitudes y las estrategias.

Al contrario de las estructuras formales de resolución de conflictos, (máximo exponente el sistema judicial), mediante la mediación, se rompe con el esquema vencedor-vencido, y se trabaja colaborando entre ambas partes con la ayuda del mediador, para idear una solución a medida que satisfaga las necesidades concretas de ambas partes. La mediación parte de la creencia de que las personas implicadas en un conflicto son las más capacitadas para diseñar sus propias soluciones, pues ningún tercero (un juez por ejemplo) conoce mejor que ellos sus circunstancias y sus necesidades.

La mediación es un espacio seguro y positivo donde una persona puede expresar sus intereses, sus necesidades, sus temores y sus sentimientos respecto a un problema y a su vez, escuchar (a menudo por primera vez) los intereses, necesidades, temores y sentimientos de la otra persona con la que comparten el conflicto.

EL PROCESO.

Un proceso de mediación consta de varias sesiones. En las sesiones participan las personas en conflicto y un mediador. El mediador es el encargado de diseñar el proceso y dirigir las sesiones, pero son las partes las autenticas protagonistas, ya que a ellas pertenece el conflicto y a ellas corresponde la toma de decisiones y la asunción de acuerdos. El mediador mediante técnicas y herramientas adaptadas a cada situación facilita la comunicación efectiva entre las partes, la creación de un clima de colaboración y el escenario adecuado para que las partes vayan generando propuestas buscando acuerdos que satisfagan a ambos, abandonando el axioma “si yo gano tu pierdes”.

LOS ACUERDOS.

Cada conflicto es único, así como las personas que los protagonizan y sus necesidades, por ello, los acuerdos resultantes de cada proceso de mediación también son únicos, una solución artesanal hecha a medida, y que se adapta a cada caso concreto según la voluntad de las partes. Los acuerdos se pueden plasmar por escrito o simplemente quedar constancia de palabra entre las partes. Pueden tener efectos legales o simplemente fuerza moral. Pueden recoger compromisos materiales, o de acciones concretas o bien un determinado reconocimiento o consideración personal.

Un acuerdo por escrito firmado por ambas partes tiene la consideración legal de un contrato privado, y se le puede dotar de fuerza ejecutiva bien mediante homologación judicial, bien elevándolo a escritura pública por medio de notario.

CARACTERISTICAS DE LA MEDIACIÓN.

– Es un proceso voluntario. Esta voluntariedad es tanto para las partes como para el mediador. Referido a las partes esta voluntariedad significa tanto que son libres para comenzar el proceso, como para continuar en el (pueden abandonarlo en cualquier momento), como para comprometerse o no a los acuerdos que libremente propongan.

Por parte del mediador esta voluntariedad significa que podrá suspender el proceso si observa que concurre alguna causa imposibilite el desarrollo de la mediación, tal como la actitud no colaborativa de las partes, la mala fé por parte de alguna de ellas o que cualquier circunstancia sobrevenida le imposibilita mantener su rol de imparcialidad.

– Está sujeto a confidencialidad. El mediador está amparado por el secreto profesional y no podrá desvelar ninguna información relativa a lo que acontezca en las sesiones.

– La figura del mediador es neutral e imparcial. La función del mediador es guiar el proceso en provecho de ambas partes y no para posicionarse a favor de ninguno de los dos. El rol del mediador no es decidir quién tiene la razón ni juzgar la conducta de los mediados.

– Es un proceso flexible. La mediación no presenta una estructura rígida, si no que se adapta a cada tipología de conflicto y a las circunstancias particulares de las partes.

VENTAJAS DE LA MEDIACIÓN RESPECTO A LA VÍA JUDICIAL

– Es un proceso más económico en el que ambas partes comparten gastos (un mediador para los dos) y no los multiplican (un abogado y un procurador para cada uno).

– Es un proceso mucho más rápido. Es un procedimiento ágil frente a los interminables plazos de la justicia en España.

– Es un proceso que tiene mucho menor coste emocional. La sala de un mediador no tiene nada que ver a la sala de un juzgado. El proceso se vive por tanto con menor estrés, ansiedad y se genera un efecto positivo en el crecimiento personal de los implicados.

– Permite salvaguardar las relaciones.

– Permite una mayor autopercepción de nosotros mismos. Mientras que un proceso judicial suele sacar “lo peor de cada persona”, una mediación potencia cualidades beneficiosas para los protagonistas tales como la asertividad, la resilencia, la empatía, la creatividad, la colaboración.

– Es un proceso confidencial (vosotros y el mediador) frente al proceso judicial que es público (vosotros, los abogados, los procuradores, el juez, los peritos, funcionarios, etc…)

COLABORADOR: Ignacio