2018… ¿AÑO NUEVO VIDA NUEVA?

Antes de nada, ¡feliz año y felices fiestas!… ¿Cuales son tus deseos para este año?

Lo cierto es que si 2017 no te ofreció su mejor cara, quizá seas de los que empiezan el año esperando que éste le ofrezca algo mejor, es algo humano y natural desear que la vida nos sea fácil. Es posible que independientemente de cómo te trató, le pidas al nuevo año cosas “buenas” para ti y los tuyos, es también algo normal dado nuestro espíritu y costumbres animistas, pero… ¿de verdad crees que depende del año? ¿En qué medida crees que este año será bueno o malo según el azar?

Los años pasan, van y vienen y con ellos, sucesos más y menos agradables, sucesos que forman parte de un todo de concatenaciones parelelas a las de nuestra propia vida. Cada año nos ofrece unas experiencias exactamente igual que nos las ofrece cada mes, semana, día, hora o minuto y sólo nuestra costumbre de clasificar, ordenar y juzgar diferencian en el fondo unas de otras. A tal punto nos hemos acostumbrado a clasificar y juzgar los años que olvidamos nuestra propia resposibilidad e influencia en su devenir y nuestra forma de vivirlo. Como si de un nuevo dios se tratara, le pedimo más o menos abiertamente, quizá sólo en un rincón protegido de nuestra mente, que se porte bien con nosotros, como si de niños se tratara pidiendo a un ser poderoso que les regale fortuna. Deseamos con más o menos secreto que las cosas que pasan a través del tiempo sean “buenas”, y aunque es natural, lo deseamos con tanta fuerza y prestamos tanta atención a ello que se nos olvida lo más importante, que no hay más que esté en nuestra mano que nosotros mismos, y que tanto si alguien nos espera al otro lado de la muerte para pedirnos cuentas como si no, la única pregunta que nos quedará al final es Qué hicimos nosotros por nuestra vida y la de los que nos rodean.

Y ahí, con todo el ánimo de hacer que este año sea mejor, pedimos salid, trabajo, tranquilidad y nos apuntamos a clases de baile, cerámica, el gym o cualquier otra cosa que nos ayude a pasar el tiempo de una forma socialmente aceptada y agradable, en casi cualquier cosa que me permita seguir pasando la vida entre los momentos que me impuso el año y tuve que lidiar, y los momentos en los que estuve libre para pensar en otra cosa o, si es posible, no pensar en nada.

Año tras año la historia se repite y año tras año oímos las quejas de lo difícil que es la vida, lo dura que es y la de cosas que hay que hacer para poder pasar, para sobrevivir, e incluso para fingir que se vive y se disfruta.

No sé hasta que punto te sientes identificada o identificado con estas palabras, no sé si alguna frase te resuena o te ves en mayor o menor medida reflejada o reflejado con el texto o parte de él, pero si en algo te ves, desde RCP te hacemos una propuesta… Empieza a ver también los espacios en blanco que hay en el guión de tu vida, los que hay entre renglón y renglón. Por suerte, a quien escribió ese guión se le olvidó escribir en esos huecos y los dejó libres para ti (o quizá no fue sin querer). Esos huecos son las oportunidades que también te ofrece la vida de escribirla tu misma, tu mismo, de aportar, esos huecos son todo lo que quizá no aprovechas aún de tu vida, y estas líneas, también con sus huecos, son el recordatorio de que aún tienes esa oportunidad y el ofrecimiento de todo lo que está en nuestras manos para apoyarte y acompañarte a empezar a escribir. Nosotros ponemos la oportunidad, tú eliges.

… y que los astros te ofrezcan el mejor de los años XD … y si no lo hace, ya sabes 😉

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